
Los ocho millones de venezolanos que tuvieron que rediseñar planes y romper sueños para emprender un viaje a lo desconocido, contando solamente con una visa a la esperanza, debieron estar sobreviviendo en las fronteras del desespero.
Ante la falta de recursos para sustentar su prole, muchos padres de familias tuvieron que tragarse la impotencia para alimentar el coraje de dejar atrás nuestro país, dotado de inmensos recursos y potencialidades que han sido secuestrados por carteles que los despilfarran, con insaciable sed de riqueza y poder.
El Vía Crucis que deben transitar quienes aspiran a respirar, sin pesadillas, nuevos aires de libertad solo ofrece dos tortuosos caminos: el Darién, paraje montañoso, entre Colombia y Panamá que el diario “El País” de la nación centroamericana retrató: “Este año se sobrepasó el medio millón de migrantes que ingresaron a través de la jungla, donde hay obstáculos naturales y operan bandas que roban, secuestran y violan”.
La otra opción de esta ruleta rusa es pagarle un costoso peaje, en efectivo y dignidad, a delincuentes organizados para quienes la vida no tiene más valor que el de un simple número en las luctuosas estadísticas. Los nombres de algunos elementos de estas “estaciones” bien definen su esencia: un tren conocido como “La Bestia” y un río “Bravo” para que nadie se engañe sobre la peligrosidad de sus aguas. Ignoro las coordenadas geográficas de este territorio; pero debe estar en la vecindad del imperio del diablo: Es el único lugar del planeta donde seres humanos se vuelven coyotes.
Manuel Eugenio Colina
Ante la falta de recursos para sustentar su prole, muchos padres de familias tuvieron que tragarse la impotencia para alimentar el coraje de dejar atrás nuestro país, dotado de inmensos recursos y potencialidades que han sido secuestrados por carteles que los despilfarran, con insaciable sed de riqueza y poder.
El Vía Crucis que deben transitar quienes aspiran a respirar, sin pesadillas, nuevos aires de libertad solo ofrece dos tortuosos caminos: el Darién, paraje montañoso, entre Colombia y Panamá que el diario “El País” de la nación centroamericana retrató: “Este año se sobrepasó el medio millón de migrantes que ingresaron a través de la jungla, donde hay obstáculos naturales y operan bandas que roban, secuestran y violan”.
La otra opción de esta ruleta rusa es pagarle un costoso peaje, en efectivo y dignidad, a delincuentes organizados para quienes la vida no tiene más valor que el de un simple número en las luctuosas estadísticas. Los nombres de algunos elementos de estas “estaciones” bien definen su esencia: un tren conocido como “La Bestia” y un río “Bravo” para que nadie se engañe sobre la peligrosidad de sus aguas. Ignoro las coordenadas geográficas de este territorio; pero debe estar en la vecindad del imperio del diablo: Es el único lugar del planeta donde seres humanos se vuelven coyotes.
Manuel Eugenio Colina
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